Tipos de grasas y cómo controlar tu dieta

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Foto: Pixabay.

Nuestros hábitos cada vez más sedentarios han influido en la percepción que tenemos sobre las grasas. Ya no necesitamos tanto aporte calórico como hace unas décadas y no las gastamos tan fácilmente como lo hacíamos antes. Este cambio en nuestra forma de vida ha convertido a las grasas en el enemigo número uno de la alimentación contemporánea, pero, ¿es saludable eliminarlas de nuestra dieta?

Propiedades y tipos de grasas

Lo primero que debemos saber es que no todas las grasas son iguales y no todas afectan a nuestro organismo de la misma manera, por lo que la respuesta a la pregunta anterior sería NO, no conviene eliminar las grasas de la dieta, sino conocerlas y regularlas en nuestra alimentación. Sigue leyendo para saber más:

Según la Fundación Española del Corazón existen 4 tipos fundamentales de grasas:

  1. Ácidos grasos saturados: son grasas de origen animal (carnes grasas, mantequillas, embutidos, lácteos enteros...) aunque algunos aceites vegetales como el de coco y el de palma (muy comunes en bollería industrial) también son grasas de tipo saturadas. En su mayor parte los ácidos grasos saturados son grasas que el cuerpo puede generar por sí mismo, por lo que, consumirlos en exceso podría ser  perjudicial para nuestro organismo. Los ácidos grasos saturados aumentan el colesterol LDL (comúnmente conocido como colesterol malo) y tienen efectos trombogénicos (pueden formar trombos en la sangre).
  2. Ácidos grasos monoinsaturados: provienen de algunos aceites vegetales como el aceite de oliva, las aceitunas, los frutos secos o de frutas como el aguacate. Un consumo regular (pero controlado) de grasas monoinsaturadas puede reducir el colesterol LDL y generar beneficios para nuestro organismo.
  3. Ácidos grasos poliinsaturados: provienen de algunos aceites de semillas como el de girasol, millo o cártamo; también las encontramos en pescados o frutos secos. Los ácidos grasos poliinsaturados son los denominados ácidos grasos esenciales, es decir, grasas que el cuerpo no puede generar por sí mismo y que son necesarias para su correcto funcionamiento.
  4. Ácidos grasos TRANS: son grasas que están de manera natural en la leche y carne de rumiantes, aunque en muchos casos estos ácidos grasos se generan artificialmente, es decir, sometiendo a las grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas a procesos químicos (alimentos procesados, margarinas, papas fritas de bolsa, bollería industrial...). Cuando se consumimos estas grasas de manera regular pueden afectar negativamente a nuestros organismo (aumento del colesterol LDL).

Consejos para una alimentación saludable.

Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) del total de calorías diarias, un 30-35% debería proceder de las grasas y recomienda que la mayoría sean monoinsaturadas o poliinsaturadas; menos del 10% del total de grasas deberían ser saturadas y deberíamos reducir todo lo posible el consumo de grasas trans.

Algunos consejos podrían ser:

  • Sustituir la mantequilla por aceite de oliva.
  • Consumir nueces u otros frutos secos en lugar de galletas como tentempié (pero ojo con las cantidades).
  • Introducir aguacate en ensaladas o bocadillos.