Cuidado de manos

image-971514-932778-blur-1853302_1280.jpg
Foto: Pixabay.

Si cuidas la piel de tu rostro y de tu cuerpo a diario, ¿por qué te olvidas de tus manos? Dicen que las manos y la sonrisa son nuestras principales cartas de presentación, ¡y es verdad!

Las manos se resecan por varios motivos, entre los cuales destacamos:

  • El envejecimiento natural de la piel.
  • Las temperaturas extremas.
  • La exposición al sol.
  • El uso de productos de limpieza.
  • La falta de hidratación.
  • El consumo de alcohol y tabaco.

¿Quieres retrasar su envejecimiento? Atención a los siguientes consejos:

  • ¿Algunas vez has exfoliado la piel de tus manos? A que pensabas que al exfoliar la piel de tu cuerpo estabas exfoliando la piel de las manos. ¡Error! Las manos necesitan una atención adecuada y unos productos específicos.

  • Puedes utilizar tu exfoliante corporal habitual y aplicarlo como si estuvieses lavándote las manos o mezcla sal gruesa con unas gotitas de aceite y haz el mismo gesto. Aclárate las manos con abundante agua tibia o fría.

  • Exfoliando semanalmente eliminas las células muertas que se acumulan en la capa externa de la piel, causantes de la sensación de aspereza.

  • Hidrata la piel aplicando cremas hidratantes y nutritivas, como mínimo dos veces al día.

  • Aprovecha el momento del almuerzo para lavar e hidratar tus manos.

  • Por la noche puedes nutrir tus manos aplicando aceites como, por ejemplo: el aceite de rosa mosqueta, de almendras, de oliva, de aloe vera o argán... y no olvides la manteca de karité.

No debemos olvidar cuidar de nuestras uñas y de la piel que las protege.

Para lucir unas uñas bonitas no basta con la manicura. Debemos llevar una dieta sana y equilibrada que eviten carencias de nutrientes o desajustes del organismo. Si tienen manchas, se rompen fácilmente o crees que puedes tener hongos, consúltanos en la farmacia.

Si por ansiedad o por hábito te muerdes las uñas y la piel que las recubre, podemos ayudarte con complejos vitamínicos indicados para calmar el estrés y la ansiedad.

¡Dejarás de llevarte las manos a la boca!